En el pasado, necesitar clases de nivelación académica (o regularización) era sinónimo de pasar largas horas repasando los contenidos que se veían en clase. La necesidad de ponerse ‘al corriente’ en las lecciones que no entendían, generaba una especie de ‘estigma’ en los niños, lo cual era una señal de que el modelo debía cambiar.

Así, Octavio Velasco comprendió que dar clases nivelación requería un esquema donde los padres y los hijos vieran satisfechas sus necesidades: ver mejoras en el desempeño académico, sin que el proceso se convirtiera en un martirio para los pequeños.

“El colegio surgió porque vivía frente a una escuela y, en conjunto con algunos familiares profesores, detectamos que hay una gran necesidad de tener un modelo de nivelación que sea efectivo y fácil de asimilar por parte de los niños”.

Luego de algunos años y de consolidar el Colegio de Especialistas en Nivelación y Capacitación para el Desarrollo Humano (Cencadeh), el número de estudiantes pasó de 14 a entre 500 y 600 alumnos por año. El secreto radica en las técnicas: Octavio Velasco ha construido un plan de estudios que implica dinámicas lúdicas y lecciones asociadas al reforzamiento de autoestima y habilidades de comunicación.

Así, los cursos no se han quedado en las clases extracurriculares para niños de preescolar, primaria y secundaria: han ampliado la oferta a cursos y campamentos de verano, donde además de ponerse al corriente y reforzar las áreas académicas más difíciles, los niños se divierten y tienen la oportunidad de conocer otro estado de la República.

El negocio ha aumentado sus utilidades en un 50% anual, que se han reinvertido para contar con instalaciones óptimas y tener controles de calidad en los servicios.

“Nos sentimos muy satisfechos porque hay niños que nos dicen que ya no quieren ir a su escuela ‘normal’ porque aprenden más aquí, yo creo que la clave para poder crear un negocio exitoso relacionado con educación es tener vocación, a partir de ahí, ya se puede pensar en un modelo empresarial como tal”.

En los próximos cinco años, Octavio espera que su empresa crezca en ofertas educativas y puedan contar con algún curso de verano en el extranjero, además, planean diseñar cursos para niveles medio y superior y programas para apoyar a los adultos en concluir sus estudios básicos.

“Además de las nuevas modalidades de cursos de nivelación, hay todavía muchos adultos que aún no saben ni leer ni escribir, esa es una problemática que nos preocupa y queremos ayudar a solucionar”, concluye.