Todos necesitamos de asesores en algún momento de nuestra vida más aún cuando tenemos bajo nuestra responsabilidad el patrimonio de una empresa ya sea nuestra o de terceros que nos contratan para administrarla. Y quizá un momento crucial se presenta en cada ocasión que tenemos que tomar la decisión sobre si contratar a un asesor u otro. Ahora les doy algunos tips aprendidos en la práctica empresarial de muchos años. Espero que les sean útiles.

1. Hay una máxima antigua que dice que “lo barato cuesta caro”. Tratándose de asesores empresariales esto debe pensarse dos veces. Por una parte no es recomendable que contrate sólo porque el servicio que le ofrecen es el más barato que consiguió, muchas veces sólo es aparente, pues ya que tienen un pie dentro del problema, los cargos se multiplican y terminará pagando lo inesperado. O quizá es un servicio chatarra con una envoltura de oropel. Tampoco decida sólo por el lujo y una impresionante campaña publicitaria que le hace pensar que el servicio de asesoría será el mejor. Solicite ofertas a varios asesores, hable con cada firma, evalúe las comunicaciones que tenga con ellos y su empatía y afinidad con el problema que quiere resolver y el perfil de su empresa. Califique la transparencia de los ofrecimientos y el interés que muestran por atenderle. La decisión del precio viene al último y tiene qué ver con el beneficio potencial que se estime recibir con la asesoría.

2. Contrato, siempre un contrato. Pida al asesor que le presente un contrato con el detalle tan claro y suficiente que usted no tenga duda de lo que está contratando. Cualquier forma de contrato es aceptable: carta de servicios, cotización de servicios, correo electrónico explicando los servicios. Pero siempre que le quede muy claro el servicio y el precio. Cuide que haya siempre una “cláusula de salida”, es decir, que usted pueda terminar con el servicio en cualquier momento, aunque tenga que pagar algún cargo especial razonable.

3. Prefiera a profesionales que usted conozca bien o que sean recomendados por sus verdaderos amigos. Pida referencias de otras empresas a las que asesoran. Es válido que usted investigue sus referencias. En este asunto aplique aquello de “dime con quién andas…”, si los clientes que le dan como referencias no parecen muy confiables puede ser que no sea el asesor apropiado. Siempre hay una primera vez. Si se trata de un servicio muy novedoso sobre el cual se tenga poca experiencia prefiera no se comprometa a largo plazo ni por inversiones altas. Solicite, de ser posible alguna “prueba piloto” o un acercamiento a la solución parcial del problema. Así irá conociendo a su nuevo asesor.

4. Lo importante es que le ofrezcan un servicio especializado y no agregarlo a una lista de mil clientes a quienes les dan un trato masivo, salvo que eso sea una característica muy natural del servicio que desea. Prefiera a quien le preste servicios a la medida de su empresa y personalizados. Personalizados quiere decir que usted trate directamente con los técnicos o profesionales que saben del asunto que usted requiere resolver. Revise el currículum de quien le proporciona el servicio, no sólo de los que firman. Es cierto que la firma responsabiliza a quien la impone, pero la buena atención técnica es lo que garantiza la solución que usted busca, no sólo que alguien responda de los errores.

5. Los buenos profesionistas no andan en carros exorbitantemente caros ni acompañados de “guaruras”. No es que yo esté en contra de que los buenos profesionistas se den lujos si tienen el dinero para ello, lo que creo que no es necesaria ninguna ostentación sobre la posición económica cuando lo que usted está buscando es la solución a un problema de la empresa.

6. No contrate a los advenedizos, asesores furtivos o aquellos que se aparecen de la nada sólo porque “supieron de su problema”. No permita amenazas; si usted recibe presiones para contratar un asesor bajo la advertencia de que no hacerlo le puede traer más problemas o que hay detrás de ellos uno u otro funcionario “muy pesado”, denuncie aún penalmente este tipo de enrarecimientos y coacciones.

7. Busque los antecedentes en internet y evalúe la información que ahí localice del asesor oferente. Ahora que contamos con esa herramienta podemos saber muchas cosas. Claro no hay que creer todo ni para bien ni para mal; discriminar sitios y fuentes es una buena práctica para asegurar información útil para la decisión.

8. Diga que NO aunque le apliquen todas las técnicas de presión de venta, si es que no está convencido del asesor o del servicio. Hay asesores – vendedores muy hábiles para vender una idea que está lejos de lo que usted realmente requiere: ¡cuídese de ellos!

9. Procure platicar con el posible asesor acompañado de sus más cercanos colaboradores en la empresa para que obtenga de ellos su opinión. Y luego desee un espacio para elegir al mejor considerando las opiniones de sus cercanos.

10. Nunca acepte fórmulas mágicas para resolver problemas; atrás de ellas pueden estar problemas mayores o inminentes delitos.

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Jorge Santamaría es un contador público y licenciado en derecho que desde 1976 es un consultor empresarial y dirige uno de los despachos más conocidos y prestigiados en el ramo: Despacho Santamaría y Asociados, S.C. Muchos empresarios han puesto en sus manos exitosos negocios; su firma una de las más interdisciplinarias lo que le da una ventaja competitiva sobre muchas firmas medianas mexicanas del mismo ramo. Además desde 1983 ha sido un connotado profesor de posgrado en la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Nacional Autónoma de México; por su salón de clases han pasado grandes profesionales al servicio de las empresas.

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Por Jorge Santamaría G.
Junio 2010.