Las empresas pequeñas y medianas deben saber cómo guiar su crecimiento, dice José L. González Narro; hay herramientas que te ayudan a saber si una inversión te conviene a futuro o perderás dinero.

¿A qué empresario no le ha sucedido que posterior a la ilusión de hacer una nueva inversión, experimente la decepción por el hecho de que esa inversión no alcanzó los objetivos imaginados inicialmente? Generalmente, los empresarios tienen la ilusión de progresar, …de crecer sus ventas, su productividad, sus rendimientos, y suelen realizar inversiones de capital para mejorar sus capacidades y lograr esos objetivos.

La mayoría de la literatura de finanzas y de evaluación de proyectos se enfoca en lectores que ya tienen ciertas bases en el tema y normalmente intentan considerar todas las variables, lo que añade complejidad. Esto agrega valor para los ejecutivos en finanzas que trabajan en grandes compañías, pero hace que esta literatura sea inaccesible para el micro y pequeño empresario común que necesita realizar evaluaciones privadas y con información y medios limitados.

Las necesidades de los pequeños empresarios son distintas. El análisis para la evaluación de un proyecto de inversión debe simplificarse, haciendo uso primero del sentido común, y luego de ciertas herramientas que ayuden a realizar una evaluación metodológica racional, con la finalidad de reducir la incertidumbre.

Antes de pensar en hacer una inversión de capital, es muy importante tener muy claro cuál es la necesidad de nuestra empresa y qué se necesita para atenderla. Una vez ideada la inversión que creemos necesitar, debemos tener claro dónde y cómo encaja esa nueva máquina, ese nuevo camión, esa nueva línea de producto, en nuestro negocio actual, y cómo va a ayudar para generar sinergias. Cabe mencionar la definición de proyecto propuesta por el Dr. Ernesto Fontaine “un proyecto es la fuente de costos y beneficios que ocurren en distintos periodos de tiempo”. Debemos encontrarle el sentido a la inversión que queremos hacer, …un sentido que sea congruente con el negocio para después, iniciar el proceso de identificación, cuantificación y valoración de los costos y beneficios.

Una vez acreditada la viabilidad de la idea de inversión mediante una evaluación previa con base en el sentido común, se deben realizar estudios de mercado, técnicos, ambientales, legales y económicos para corroborar la factibilidad del proyecto. Salvado lo anterior se puede iniciar el análisis de gestión del financiamiento, a través del cual se define el costo de la inversión y se intenta pronosticar los flujos de efectivo que causará el proyecto: positivos como incremento en ventas y reducción de costos actuales, y negativos como la inversión por si misma, los nuevos costos de mantenimiento y la nueva fuerza laboral.

Es de especial utilidad dibujar una línea de tiempo que considere el horizonte de valuación (el tiempo entre que se realiza la inversión y se concluyen los costos y beneficios derivados de ésta), en la que se identifiquen los ingresos y los egresos implicados de manera gráfica, colocando a los egresos con flechas hacia afuera de la línea y a los ingresos con flechas hacia adentro (ver Figura 1 siguiente).



Entendidos los flujos de efectivo, podemos iniciar con el uso de ciertas herramientas relativamente sencillas para evaluar cuantitativamente los beneficios de un proyecto, y compararlos con los de proyectos alternativos. Por su simplicidad y accesibilidad, se proponen 6 herramientas:

1. Valor Presente Neto (“VPN”) y Tasa Interna de Retorno (“TIR”)

Son la base para la evaluación financiera de un proyecto. Se consideran como una misma técnica porque en realidad es el mismo método, pero expresado en distintos términos. Ambas consideran el valor del dinero en el tiempo (no vale lo mismo un peso hoy que el mismo peso dentro de un año). El VPN indica el valor hoy, de flujos de efectivo (positivos y negativos) a percibirse en el futuro. Para calcularse se necesita saber (1) el monto y tiempo de los flujos de efectivo (de acuerdo a la línea de tiempo dibujada) y (2) la tasa de descuento, que es la tasa que representa el costo de oportunidad.

En México, la tasa social de descuento autorizada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para proyectos de inversión pública es del 12%, aunque la tasa a la que una PyME debe descontar es la tasa promedio a la que se fondea (ponderado), con un tope mínimo en la tasa a la que tendría acceso al invertir en otros instrumentos libres de riesgo (pagaré bancario).

Cabe mencionar que debe de tomarse en cuenta el valor Terminal de la inversión. Es decir, el precio al que podría venderse esa máquina o ese camión, al término del horizonte de valuación.

Para calcular el VPN debe restarse el monto de la inversión inicial de la suma de todos los flujos futuros descontados, esto es (ver Figura 2):

En caso de utilizar el Excel, la función es =VAN (Valor Actual Neto), pero debe cuidarse de no incluir la inversión inicial dentro de la función y en cambio, restarla aparte, ya que la función descuenta el primer valor en el periodo 1, y no en el 0, que es el tiempo real en que se eroga la inversión.

El criterio de decisión es que se acepta el proyecto cuando el VPN es positivo, y se rechaza cuando es cero o negativo.

Por su parte, la TIR es la tasa de descuento que al sustituirla en la fórmula del VPN, éste se hace cero. El criterio de aceptación indica que la TIR debe de ser mayor a la tasa mínima aceptable de rendimiento, que es al menos el costo del fondeo (o la tasa libre de riesgo). La función en Excel es =TIR, aunque también se puede utilizar la herramienta “buscar objetivo”, una vez formuladas las variables.

Es imprescindible considerar estos dos conceptos de manera paralela, dado que un VPN mayor no necesariamente significa una TIR mayor. Eso depende de los tiempos en que se perciban los flujos. Puede darse el caso de que el criterio de aceptación del VPN sea positivo y el de la TIR sea negativo, por lo que además de hacer un análisis cualitativo de los motivos, es necesario considerar otras alternativas de evaluación.

2. Análisis de sensibilidad

No existen métodos perfectos de evaluación de proyectos de inversión, por lo que el riesgo de tomar una mala decisión se disminuye considerablemente cuando se utilizan más de una herramienta.  Utilizando el análisis de sensibilidad podemos disminuir la incertidumbre y anticipar los efectos si una o más variables cambian en el tiempo. Este análisis se realiza al nivel del pronóstico de las proyecciones de los flujos, las cuales se determinan con base en ciertas variables de ventas y costos, entre otros. Mediante el análisis de sensibilidad, podemos experimentar moviendo dichas variables en un más menos por ciento, y luego observar el efecto sobre el VPN y la TIR.

Se deben de identificar y profundizar en las variables clave para el éxito del proyecto, pero hay que tener cuidado con las que pudieran haberse olvidado: puede haber un retraso en la obtención de permisos que derive en un retraso en los flujos, por ejemplo. El retraso de los flujos del ejemplo anterior, implicaría una disminución en el VPN derivado del valor del dinero en el tiempo.

La proyección sobre la que se basa la sensibilidad es la que se percibe como la más realista, pero es necesario tener conciencia de los riesgos implicados en que las variables cambien, y los efectos que resultarán de dichos cambios. Es necesario experimentar además, utilizando estimaciones consideradas como optimistas y otras pesimistas de las variables relevantes, y observar el resultado en el VPN.

La seguridad del proyecto, entonces, va a ser una cuestión de percepción con base en dos cuestiones: (1) la probabilidad de que ocurran los niveles adversos en las variables y (2), el efecto que tendría la ocurrencia de dichos niveles en el VPN. El proyecto puede ser aceptable incluso bajo estimaciones pesimistas.

Este análisis tiene ciertas limitaciones, como la existencia de ambigüedad en las definiciones de optimista y pesimista, y la posibilidad de que las variables estén interrelacionadas, lo que imposibilita tomar valores optimistas y pesimistas para todas las variables de los flujos de efectivo. Aún así, el análisis de sensibilidad proporciona un sentido sobre cuáles son las variables que se deberán observar y controlar, y qué tan devastador o laxo es el efecto del cambio en esas variables sobre el VPN y TIR.

3. Análisis de escenarios

Cuando las variables están interrelacionadas, puede ser útil observar el comportamiento del proyecto en distintos escenarios. Mediante este análisis se pueden realizar diferentes combinaciones de variables. Si la competencia abre una tienda al lado de la nuestra, por ejemplo, podrían combinarse una merma en las ventas y con una disminución en el margen.

A diferencia del análisis de sensibilidad, en éste no se manejan diferentes niveles porcentuales de cambio de una misma variable única. Aquí pueden proyectarse las variables (todas) considerando cambios específicos en el entorno: si se aprueba o no una ley, si se obtiene o no una concesión gubernamental, si se consigue o no una licencia, etc. Lo único que hay que hacer son diferentes proyecciones, cada una con las diferentes consideraciones y con los efectos que derivan en las distintas variables. Luego se calculan los VPN y TIR de cada escenario y se comparan.

4. Análisis del punto de equilibrio

Cuando se realiza el análisis de sensibilidad, resulta útil saber hasta qué punto es grave el que se mueva una variable. Es decir, cuánto se puede mover una variable dada antes de que el VPN del proyecto de inversión sea negativo.

Calcular el punto de equilibrio de un proyecto es muy sencillo con la ayuda del Excel. Una vez capturados los flujos del proyecto y formulado el VPN, se pueden indexar las ventas (por ejemplo) a una celda con un porcentaje, que en inicio puede ser el 100%. Luego se puede utilizar la función “Buscar objetivo” del menú “herramientas, e ingresarse la celda del VPN en “Definir la celda”, con el valor 0, “para cambiar la celda” en la que se encuentre el porcentaje. El resultado será el nivel porcentual al que deben bajar (o subir) las ventas para que el VPN se convierta en cero.

5. Plazo de recuperación o “Payback”

Resulta valioso para la decisión de invertir, conocer el plazo que tardará una inversión en recuperarse. Esto es especialmente útil para eficientar el uso del efectivo de un inversionista. Evitar la consideración de perpetuidad es una forma de controlar mejor los proyectos de inversión, poniendo fechas límite para conseguir los rendimientos esperados. El tiempo de “payback” requerido dependerá del proyecto específico de inversión, de las necesidades de efectivo de cada inversionista y de su agresividad particular.

Una vez realizado el cálculo del VPN sólo debe desdoblarse en el valor presente (“VP”) para cada periodo. Así, se inicia sumando el monto de la inversión inicial (con signo negativo) al VP de cada periodo desde el primero hacia el último. Cuando la suma deje de ser negativa, es en ese periodo cuando se espera que se recupere la inversión.

6. Árboles de decisión

Esta herramienta es particularmente útil para planear la toma de una secuencia de decisiones que implican múltiples inversiones en el tiempo, inversiones que se van erogando dependiendo del éxito de las anteriores. Por ejemplo, cuando hay que invertir en investigación y desarrollo de un producto, luego que ya se tiene el producto, hay que volver a invertir para construir un prototipo y hacer pruebas y después, si hay éxito, se vuelve a invertir para sacarlo a producción y a la venta posterior.

Un árbol de decisión permitirá realizar una evaluación racional y metodológica de la secuencia de las decisiones, considerando los distintos escenarios. Primero deben identificarse las múltiples decisiones que habrán de tomarse en la vida del proyecto. Luego se dibujan en un esquema de árbol considerando el éxito y el fracaso de cada decisión. Después se define la probabilidad (en porcentaje) percibida del éxito y del fracaso (ambas deben sumar el 100%) de cada decisión. Finalmente se calcula el VPN considerando las inversiones e ingresos que habrán de hacerse en cada rama del árbol y al multiplicarse por el porcentaje de probabilidad, se obtiene un valor esperado para cada punta del árbol.

El criterio para tomar la decisión es elegir el camino que lleva a la punta del árbol con el valor esperado más alto. Cabe destacar que conforme va pasando el tiempo y el éxito o fracaso de las decisiones se va realizando, los valores esperados van cambiando de acuerdo a las nuevas circunstancias, por lo que el árbol resulta dinámico y las decisiones posteriores deben adecuarse a las condiciones cambiantes de la vida del proyecto.

Como se puede apreciar, es posible combinar todas las herramientas explicadas anteriormente y de hecho, es recomendable utilizarlas todas. Hay ocasiones en que ni siquiera es posible realizar una sin haber considerado otra.

Esta metodología podría parecer simplista. Los libros de texto consideran más variables: inflación, riesgo, fórmulas estadísticas para determinar probabilidades, etc. Pero es precisamente esta simplicidad la que hace accesible el método a un mayor número de pequeños empresarios, empresarios que no tienen el conocimiento, la información, ni los recursos para hacer análisis más complejos, y es precisamente esta accesibilidad la que permitirá que estos pequeños empresarios puedan hacer evaluaciones racionales de sus proyectos de inversión.

*El autor es aspirante al Doctorado en Administración de la Universidad Anáhuac México Sur, y  el artículo fue evisado por el Dr. José Sámano Castillo