CUARENTA CASA, CHIHUAHUA
Cuarenta Casas es un sitio arqueológico ubicado a 336 kilómetros al noroeste de la capital del estado mexicano de Chihuahua. A 54 km de Madera, por un sinuoso camino y con un ineludible recorrido a pie de un par de kilómetros de terraceria através del bosque de pinos para llegar al área de estacionamiento.
Un camino de 2.5 Km. conduce al arrollo donde se inicia el asenso de 300m. por una empinada escalera rustica, se llega a Cuarenta Casas o Cueva de las Ventanas. Su importancia y belleza la hacen uno de los sitios arqueológicos más relevantes de Chihuahua.
La acepción más aceptada para
Chihuahua, es aquella de origen nahua que se descompone de “Xi”, así, y
de “cuahua”, síncope de “cuahuacqui”, seco o cosa seca o arenosa…
simplemente “Así seco” y quizás esta descripción es la que mejor se
ajusta al territorio chihuahuense, de un paisaje indómito que no invita
a ser domesticado, sino recreado.
Ocupación sedentaria
Las Cuarenta Casas es importante
porque en la llamada Cueva de las Ventanas se produjeron las primeras
evidencias de ocupación sedentaria en la actual entidad norteña,
posteriormente se ocuparon las márgenes de los ríos y dieron origen a
la cultura de Paquimé, en las cercanías de lo que ahora es Casas
Grandes, que tuvo su auge entre el 1205 a 1260 después de Cristo.
A
la caída de Paquimé las rutas de comercio dejaron de funcionar, los
grupos que las custodiaban dejaron de hacerlo y muchos de los sitios de
la sierra, fueron abandonados. La Cueva de las Ventanas, en Las
Cuarenta Casas, sólo fue reocupada ocasionalmente para celebrar ritos.
Parte del grupo original que habitó el área de las cuevas, existía a la
llegada de los primeros europeos, quienes nos dejaron algunos datos de
sus costumbres; entre ellos se nombraban jovas, mismo con el que se
referían a una familia amplia, ahora extinta.
Cueva de la Olla
Otro sitio importante de la región de
Casas Grandes (a 55 kilómetros de esta ciudad), es Cueva de la Olla. Al
resguardo de un abrigo rocoso, debe su nombre al enorme silo o granero
que se halla en su interior, de 2.5 metros de diámetro y 3.55 de
altura, y que representó el principal bien de la comunidad que lo ocupó
entre el 950 y el 1060 después de Cristo.
Esta estructura con forma de hongo fue elaborada con paja seca, que se
enrolló de manera circular para darle forma. Ahí se almacenaron
semillas de amaranto, epazote, sotol, guaje y otras, en provisiones
calculadas para 170 días. Estaba cubierta con un enlucido rojo y negro
con Diseņos que invocaban la protección de la alimentación y la
subsistencia de sus aproximadamente 30 moradores, lo que le confería un
carácter ceremonial.
Adosados a las paredes de la cueva se encuentran siete cuartos de barro
dispuestos en escuadra. Las puertas en forma de T, como las de Paquimé,
están semiderruidas, aunque es posible recrear algunas en su totalidad.
La cueva tuvo un uso habitacional y destaca un pequeño cuarto que se
encuentra dentro de otro, donde, se dice, se recluía el sacerdote.
Historia
Las Cuarenta Casas recibieron ese
nombre porque los primeros exploradores españoles desconocían el
número de cuevas con construcciones en su interior, ahora se sabe
que el número de cuarenta casas es incorrecto, sin embargo el
nombre se ha respetado.
La construcción de Las Cuarentas Casas ocurrió durante la época de
mayor esplendor de Paquimé (1205 a 1260 d. C.), época que
corresponde al período tardío de la cultura Paquimé.
El conjunto, que perteneció a la
cultura Paquimé, está integrado por quince habitaciones hechas de adobe
dentro de un gran abrigo rocoso. Su construcción data de hace unos mil
años.
La cueva de las ventanas es la más
accesible, la de mayor tamaño y la que tiene más construcciones
conservadas. Los arqueólogos han identificado diversos elementos la
forma de sus muros y la típica T en puertas y ventanas que evidencian
una estrecha relación entre las culturas de 40 Casas y Paquimé, de la
que debe haber sido una extensión. El viajero Carl Lumholtz dejo una
descripción detallada de esta área, sin embargo fue apenas en 1980
cuando el Instituto Nacional de Antropología realizo un estudio formal
sobre el sitio.
Existe la hipótesis de que estas cuevas sirvieron de refugio a
comerciantes indígenas en transito entre Paquimé y las costa del Golfo
de Cortez, pues los elementos clasificados corresponden a grupos
indígenas tanto de sonora como de Chihuahua. |